Muy antiguo apellido aragonés de origen toponímico, poco frecuente y registrado sobre todo en Aragón y Catalunya. Procede del topónimo Ariño, nombre de una población de la provincia de Teruel, cuyo origen es perrromano, tal vez relacionado con el vasco -(h)aritzo-, compuesto de -(h)aritz-, “roble”, y –no, sufijo diminutivo. Algunas de las familias que pasaron, en tiempos antiguos, a Valencia y a Catalunya, cambiaron la forma de escritura por la de Arinyo o Arinyó. En crónicas antiguas se lee que un caballero, que tomó el nombre de Ariño, procedía de Francia, donde fue Maestre de Campo de Luis VIII, Rey de Francia.
En la villa burgalesa de Santa Olalla floreció una hidalga casa de Ariño, de la que fueron los caballeros Carlos, José y Sebastián de Ariño, que probaron su nobleza, en 1635, ante la Real Chancillería de Valladolid. Gaspar de Ariño (d´Arinyó) fue secretario y consejero de Juan II y de Fernando II de Aragón; su fidelidad a Juan II en la guerra que éste mantuvo contra la Generalitat fue premiada, en 1464, con “los frutos, derechos y emolumentos” de la castellanía de Vilanova y la Geltrú. En Aragón, Pedro de Ariño, vecino de Albalate del Arzobispo, figura como escudero en el censo de “Nobles, Infanzones y Escuderos del Reino de Aragón”.
Armas.- Según Río Martínez, en su “Diccionario de Heráldica Aragonesa”, y también los García Carraffa, en su obra “El Solar Catalán, Valenciano y Balear” traen los Ariño: En campo de oro, tres lobos de sable, puestos en triángulo.
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